Tribuna

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Elecciones municipales: ¿y si el futuro de las ciudades se decidiera bajo nuestros pies?

Mientras París y los grandes centros urbanos aceleran su transición ecológica, replantean su movilidad y refuerzan su resiliencia ante las crisis climáticas, energéticas y geopolíticas, hay algo que queda claro: cada metro cuadrado cuenta, y los candidatos deben tenerlo en cuenta.

A medida que cambia el uso del coche en París, decenas de miles de metros cuadrados están dejando de cumplir su función original: los aparcamientos subterráneos. Esta realidad supone una gran oportunidad estratégica para París. En una ciudad con limitaciones, donde el suelo disponible escasea, el subsuelo es un espacio estratégico con un gran potencial, capaz de dar respuesta al mismo tiempo a los retos de soberanía, seguridad y transición ecológica. Para aprovecharlo, hace falta una verdadera ambición política.

El término «circularidad», que se ha impuesto en el ámbito del consumo, también puede y debe aplicarse a las infraestructuras urbanas; esa es la ambición de la Cátedra de Infraestructuras Urbanas Circulares de la Escuela de Ingenieros de la Ciudad de París y del grupo INDIGO.

Esta visión se enmarca en una perspectiva a largo plazo y debe ser impulsada y puesta en práctica por el propietario de estas infraestructuras estratégicas: el propio Ayuntamiento de París, con el apoyo de sus socios públicos y privados. Este artículo es una invitación dirigida a los candidatos a la alcaldía de París para que incluyan en su programa la reflexión, o incluso el diseño, de una estrategia patrimonial de las infraestructuras, para la próxima legislatura y más allá.

El subsuelo forma parte integrante de la ciudad y de su ordenación. Estas infraestructuras, que durante mucho tiempo han pasado desapercibidas, pueden convertirse en motores de innovación, ya sea en logística urbana, producción y almacenamiento de energía, alojamiento seguro de datos sensibles, agricultura urbana, actividades de ocio y eventos, espacios de almacenamiento para particulares o incluso la seguridad y protección de la población en caso de crisis grave.

El objetivo es integrar el servicio urbano adecuado (aparcamiento, logística, generación de energía térmica y frigorífica, centros de datos…) en la infraestructura adecuada y en el momento oportuno, para apoyar la transformación constante de la ciudad y las funciones esenciales para el día a día de los parisinos y las parisinas: alimentarse, calentarse, desplazarse, abastecerse, conectarse, estar a salvo y garantizar la continuidad de los servicios ante crisis climáticas, sanitarias o geopolíticas. Otras ciudades del mundo ya han sabido emprender esta transición, desde Helsinki hasta Montreal, pasando por Singapur. París, al igual que ellas, lo tiene todo para convertirse en un ejemplo de esa ciudad del futuro, construida tanto en la superficie como bajo tierra, donde el espacio subterráneo puede liberar espacio público al integrar nuevos servicios.

En un contexto de transición ecológica que da prioridad a la reutilización de lo que ya existe, siguiendo una lógica de economía circular y buscando nuevas formas de aprovechar los múltiples usos del espacio público, París cuenta con una herramienta poderosa, discreta y estratégica: sus infraestructuras subterráneas, que hoy en día se usan solo para aparcar y que se pueden transformar rápidamente, como demuestra, por ejemplo, el proyecto bajo la avenida Foch.

El subsuelo de París puede convertirse en una herramienta de resiliencia, soberanía e innovación urbana: aprovechar mejor el patrimonio existente y anticiparse a su transformación, preparar la ciudad para las crisis que se avecinan y reforzar su atractivo y su potencial. Pero esta transformación requiere una voluntad política firme, que incluya estos retos en los compromisos que asuman los candidatos.

Bajo nuestros pies está parte de la solución. La próxima legislatura puede decidir ponerla en marcha para responder de forma concreta a las necesidades de los parisinos y las parisinas, y a sus legítimas aspiraciones. Y lo que es bueno para los parisinos también se puede aplicar en otras grandes ciudades.

Youssef Diab, profesor de ingeniería urbana en la Universidad Gustave Eiffel y director de la cátedra de Infraestructuras Urbanas Circulares (EIVP/INDIGO)

Sébastien Fraisse, presidente del Consejo de Administración de INDIGO.

Sébastien Fraisse et Franck Jung signature

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